Algunas obras se han concebido como peculiares acompañantes de nuestra vida diaria, o fotogramas robados de espacios imaginarios de los que quería dar testimonio para determinar y contextualizarlos en lugares concretos. En otros casos, sin embargo, son puros retratos de sí mismas, que con altivez reclaman su atención; se me antoja que algunas parecen estar esperando para elegir más que para ser elegidas; producciones dotadas de una peculiar individualidad, de una personalidad definida y significativa, como puede verse a simple vista.